Estos dos conceptos son utilizados cotidianamente como sinónimos a la hora de expresarnos. Pero en realidad estamos hablando de nociones distintas, aunque con un punto particularmente en común entre ambos que es: “el sometimiento”.
Cuando nos referimos a Hegemonía se puede abordar desde distintos puntos de vista. Desde una perspectiva gramsciana1 el concepto de hegemonía está presentado en toda su amplitud, es decir, como algo que opera no sólo sobre la estructura económica y la organización política de la sociedad, sino además, específicamente, sobre el modo de pensar, sobre las orientaciones teóricas, y hasta sobre el modo de conocer. Se podría decir que la hegemonización es un proceso que no se observa a simple vista e incluso se da de manera inconciente en el seno de las sociedades, hay en definitiva una cierta complicidad por parte de los que la padecen. Un aspecto a destacar es el carácter persuasivo que se utiliza en este mecanismo por parte de la clase dominante que en la actualidad no solamente se limita a la clásica burguesía de la que hablaba Marx sino en especial a los grandes grupos concentrados que manejan la economía mundial. Los medios de comunicación, pertenecen a dichas corporaciones y son un claro ejemplo de cómo
¿De que hablamos cuando al aludir al concepto de dominación? Si nos paramos desde una visión psicológica podríamos acercarnos a una definición que nos ayude a explicar el tema. La dominación es una relación asimétrica en la que un individuo se niega a otro. De esta manera se ejerce violencia sobre el dominado, que es negado como individuo. Esta definición la podríamos llevar al terreno de la geopolítica; pero en lugar de individuos, tendríamos países que someten a otros por algún interés (económico-político) en particular. Lo cierto es que nuestros días, ya no es necesario un ejercito para dominar a una nación. Para eso existen los organismos multilaterales de crédito y los bancos. Ya para comienzos de la década del 70 el escritor Eduardo Galeano reflexionaba lo siguiente en su libro “Las Venas abiertas de América Latina”: “El Fondo Monetario Internacional y su hermano gemelo, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, […] se arrogan el derecho de decidir la política que han de seguir los países que solicitan los créditos. Lanzándose exitosamente al asalto de sus bancos centrales y de sus ministerios decisivos, se apoderan de todos los datos secretos de la economía y las finanzas, redactan e imponen leyes nacionales, y prohíben o autorizan las medidas de los gobiernos […]”
El caso más resonante en la actualidad es el de Grecia, donde hoy en día se debate si aceptan las “recetas” del FMI o siguen el camino iniciado por Argentina después de la crisis del año 2001.
Para concluir esta reflexión personal adjunto a este texto el video de una conferencia del lingüista norteamericano Noam Chomsky donde reflexionó acerca de la relación neoimperialista de Estados Unidos con América Latina.
Notas:
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